jueves, 16 de junio de 2011

¿QUE ES ADORAR A DIOS?.

LA ADORACION A DIOS
¿Se ha preguntado que es la adoración a Dios? Con pocas excepciones, casi siempre se piensa que la adoración a Dios tiene que ver con cantar himnos de alabanza a Dios, con orar, o con escuchar la palabra de Dios. Ciertamente que la adoración incluye estas acciones, pero en la Biblia notamos que la adoración a Dios, es algo mucho más profundo y significativo y de ello justamente hablaremos.
Adoración a Dios no es solamente cantar himnos de alabanza a todo pulmón en medio del ensordecedor ritmo de todo tipo de instrumentos musicales. Adoración a Dios no es solamente cerrar los ojos y concentrarse en la grandeza y gloria de Dios. Adoración a Dios no es solamente expresar a Dios palabras cargadas de emoción acompañadas de una que otra lagrima sincera. Adoración a Dios tiene que ver con mucho más que eso, mi hermano y amigo. Para saber con qué tiene que ver, vayamos a la primera vez que aparece la palabra adoración en la Biblia. (Gén. 22:5) “Entonces dijo Abraham a sus siervos; esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros” Abraham, el amigo de Dios, sé está aprestando a adorar a Dios. Veamos los entretelones de la adoración de Abraham para apreciar con cabalidad lo que es realmente la adoración:
En primer lugar: notamos que hubo una revelación de Dios a Abraham. (Gén. 22:1-2) “Aconteció después de estas cosas. Que probo Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré” La adoración a Dios por parte de Abraham tuvo su origen en una revelación de Dios. Aun sabiendo que Isaac era el único hijo amado de Abraham, Dios esta pidiéndole que vaya a la tierra de Moriah y allí lo ofrezca en holocausto sobre uno de los montes que por ahora es una incógnita. Esto fue el punto de partida para la adoración a Dios por parte de Abraham. Igual debería ser con nosotros. Dios también se ha revelado a nosotros y su revelación la tenemos en la Biblia. Nuestra adoración debe partir de algo que encontremos en la Biblia y que esté dirigido a nosotros. No se puede hablar de verdadera adoración si la apartamos de algo que la Biblia nos ha revelado.
En segundo lugar: en los mismos textos leídos, notamos que adoración tiene que ver con la entrega a Dios de algo muy precioso para nosotros. Isaac era algo muy precioso para Abraham. Era nada más y nada menos que su único y amado hijo, pero aun así, Dios está pidiendo que este hijo le sea entregado en holocausto. Lo mismo tenemos que tomar en cuenta en nuestra adoración. Adoración verdadera implica dar algo de valor a Dios. Puede ser dinero, tiempo, posesiones y más aun la vida misma que es el bien más valioso que disponemos. ¿Sabía Usted por ejemplo que al dar nuestros diezmos y ofrendas a Dios estamos adorando a Dios? Muchos creyentes no tienen ningún problema para cantar de corazón al Señor, o para orar fervientemente al Señor o para escuchar su palabra y piensan que porque hacen eso son perfectos adoradores de Dios, pero cuando se trata de dar dinero a la obra del Señor, allí la cosa cambia, ya no se sienten tan dispuestos a dar algo de valor al Señor y le entregan una miseria. Creyentes así deberían saber que la adoración verdadera tiene que ver con dar a Dios algo precioso.
En tercer lugar: la adoración a Dios tiene que ver con obedecer lo que Dios nos ha revelado. ¿Que hizo Abraham tan pronto recibió la revelación de Dios por la cual debía ofrecer a su hijo Isaac en sacrificio? Veamos (Gén. 22:3) “Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó  su asno, y tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo” Aquí tenemos a Abraham cumpliendo al pie de la letra con lo que Dios le había dicho, eso es adoración a Dios. Qué triste que nosotros muchas veces somos rebeldes hacia Dios y no cumplimos con lo que sabemos que debemos hacer y sin embargo presumimos de estar adorando a Dios. Si la obediencia a la Palabra de Dios está ausente de nuestro comportamiento como creyentes, no estamos adorando a Dios por más que nos cansemos de cantar himnos de alabanza.
En cuarto lugar: la adoración a Dios tiene que ver con una decisión deliberada de separación para Dios. (Gén. 22:4-5) “Al tercer día alzo Abraham sus ojos, y vio el lugar de lejos. Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros” Estar en compañía con sus siervos fue bueno y necesario para Abraham, pero solamente hasta cierto punto. Cuando llegó el momento crucial de subir al monte para adorar a Dios. Abraham se separó de sus siervos. Lo que pasa, es que la adoración es un asunto entre el creyente y Dios. Demanda una devoción total y absoluta a Dios. Si queremos adorar a Dios en verdad debemos dejar a un lado todas las cosas que distraigan nuestra atención de la gloriosa persona a quien estamos adorando. Es lamentable que con no poca frecuencia cuando decimos que estamos adorando a Dios nuestra mente esté volando de un lado para otro como una ágil golondrina y nos cuesta mucho el concentrarnos en la majestad de nuestro Dios Soberano.
En Quinto lugar: la adoración a Dios tiene que ver con un renunciamiento voluntario al yo. (Gén. 22:6) “Y tomo Abraham la leña del holocausto, y la puso sobre Isaac su hijo, y el tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y fueron ambos juntos” Este es un perfecto cuadro de renunciamiento por parte de Abraham. A pesar de saber que estaba por sacrificar a su propio hijo, puso sobre él la leña y tomó en su mano el fuego y el cuchillo. Abraham no pensaba en sí mismo, había renunciado al yo, pensaba solamente en obedecer lo que Dios le había dicho, cueste lo que cueste. Esta es la actitud que demanda Dios para sus adoradores.
En sexto lugar: adorar a Dios tiene que ver con la fe en que cualquier cosa que pida Dios, es buena para nosotros. Esto es en realidad lo que motivo a Abraham a cumplir con ese pedido de Dios. (Gén. 22:7-8) “Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; más ¿dónde está el cordero para el holocausto? Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto hijo mío” E iban juntos, Abraham sabía que Dios le había prometido muchas bendiciones en Isaac su hijo, sin embargo, ahora Dios estaba pidiendo que su hijo sea sacrificado. Abraham estaba totalmente dispuesto a degollar a su hijo, pero en lo profundo de su ser, su fe le impulsaba a creer que Dios iba a proveer un cordero para el holocausto y así salvar a su hijo o que si sacrificaba a su hijo. Dios le iba a resucitar para cumplir con la promesa que Dios le había hecho en Isaac. Esto es fe mi amado. La adoración a Dios demanda fe, una confianza plena en que cualquier cosa que Dios nos pida hacer es buena para nosotros aunque todas las circunstancias indiquen lo contrario. Habiendo cumplido con todo esto que hemos visto, Abraham quedo listo para adorar a Dios. (Gén. 22: 9-10) “Y cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, edifica allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y lo puso en el altar sobre la leña. Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo” Esto es el clímax de la adoración a Dios. Dios tomó la actitud de Abraham porque en el preciso instante cuando Abraham iba a colocar el cuchillo en el cuello de su hijo, (Gén. 22:11-13) “Entonces el ángel de Jehová le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada: porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único. Entonces alzo Abraham sus ojos, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el camero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo” Hermosa historia real. Grandioso final. Para nosotros nos ha servido de ayuda para entender lo que significa la adoración a Dios. Se origina en la revelación de Dios, tiene que ver con la entrega a Dios de algo de valor, tiene que ver con obedecer lo que Dios nos ha revelado en su palabra, tiene que ver con una decisión deliberada de apartamos solamente para Dios; tiene que ver con una negación a nuestros propios intereses y tiene que ver con la fe en, que cualquier cosa que nos pida hacer Dios es lo mejor para nosotros. Nuestra oración es que cada uno de nosotros seamos verdaderos adoradores de Dios. 

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